A volverme loca por mí.
Sí, porque me cansé de enloquecer
por locos
que no se merecían
ni una sola pizca
de mi preciosa
locura.
Aprendí a quererme como debía,
a odiarte como ningún día.
Aprendí a mirarte y no conocerte
a rozarte y no necesitarte.
Aprendí que por golpes y puñales que haya recibido
por mi espalda (esa que tú besabas),
sigo insensible al dolor
esperando a que me duelas
porque entonces ese momento
será aquel en el que me importes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario