Me creí digna de sus besos,
de sus falsos te quieros.
Me creí mariposa de mi propio estómago
cada vez que le veía
y pasaba el mal trago.
Me creí que la luz es luz
y la vida es vida cuando,
descubrí el perfecto mundo a tu lado.
Me creí dulce y cariñosa
cuando con nadie más lo era
no lo supiste apreciar
y no sé si sabes,
que lo bueno vuela.
Desaparecí en un abrir y cerrar de ojos
porque ya no te quería,
(no me merecías)
como aquel terrible 21,
cuando me di por vencida
al fin
de luchar
por aquello,
por lo que nunca
fui querida.
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