Era la chica de los miedos, la chica de las dudas.
La chica de la indecisión, la chica de la timidez.
Era esa chica pequeña luchadora capaz de despertar sentimientos en ella misma con unas palabras en tinta y papel.
Aquella chica que por pequeña que fuese, era grande.
Ese mar de dudas, el cuál acabó ahogándola pareció ser útil y funcionar de salvavidas.
Entonces, cuando tú misma creías estar perdida en este mundo de inhumanos apareció tu verdadero rescate.
Cogí las piezas y me construí de nuevo.
Y, ¿qué pasa si te digo que me siento nueva?
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